Hay bodas que nacen del amor y otras que, además, nacen de los recuerdos.
Eva y Vicente, una pareja madrileña con el corazón anclado al Mediterráneo, eligieron la provincia de Alicante para celebrar su gran día, el lugar donde veranean desde siempre y donde vivieron algunos de los momentos más felices de su infancia.
La ceremonia tuvo lugar en la Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo, en Altea, envuelta por la luz blanca del pueblo y la emoción de un “sí, quiero” lleno de verdad. Tras la ceremonia, los invitados se trasladaron al majestuoso Monasteri de Sant Jeroni de Cotalba, un enclave histórico que se convirtió en el escenario perfecto para una celebración elegante, cálida y profundamente emotiva.
Desde Eventos de Algodón diseñamos cada detalle con mimo, buscando que la boda reflejara su esencia: natural, sincera y llena de alma.
La gastronomía, a cargo de Catering El Poblet, fue impecable, ofreciendo una experiencia que conquistó todos los sentidos y demostrando, una vez más, su excelencia absoluta. Las flores, creadas por A Flor de, aportaron frescura y sensibilidad a cada espacio, acompañando la estética con una delicadeza exquisita.
La música y el sonido corrieron a cargo de OconnorEvents, amigos de los novios y una de las empresas más potentes de Madrid, mientras que la iluminación de Elegant transformó el monasterio al caer la noche, creando una atmósfera mágica e inolvidable. Durante el cóctel, Cocktail Covers puso ritmo y emoción, sin dejar indiferente a nadie.
Los detalles para los invitados fueron pequeñas joyas artesanas creadas por Marina, de Casa Cremà, un taller de cerámica de Benidorm que llenó la boda de autenticidad y cariño.
Vicente lució un traje de Félix Ramiro Oficial, elegante y atemporal, y Eva brilló con un vestido de Valenzuela Atelier, diseñado para emocionar desde la primera mirada.
La fotografía y el vídeo, firmados por Pittaluga, capturaron cada instante con una sensibilidad extraordinaria, convirtiendo momentos efímeros en recuerdos eternos. Pura magia.
Una boda que fue regreso, celebración y promesa.
Una historia contada con luz, emoción y mucho amor.
Así fue el gran día de Eva y Vicente.













































